Calzada

Calzada y Barrios, Bernardo María de (Almendralejo, 1751–¿?, ¿1814?)

Militar y traductor en lengua castellana. Fue oficial de caballería y se distinguió en la guerra contra Francia (1793–1795) que terminó con la paz de Basilea; más tarde participó en la guerra de la Independencia (1808-1814), durante la cual es posible que falleciera. Alcanzó la graduación de teniente coronel y fue capitán del regimiento de Dragones de Granada. De educación y mentalidad ilustradas, perteneció a las reales Sociedades Bascongada y Aragonesa. Desde 1784 fue traductor, quizás por necesidad, debido a la numerosa familia que formó. El número de obras que tradujo, algunas en varios tomos, es notable; varias de ellas fueron reeditadas, así como reseñadas en el Memorial Literario. Su aportación como traductor tiene más interés desde el punto de vista de las ideas que contribuyó a difundir que por su valor lingüístico o literario. La protección que recibió del general Ricardos, considerado afín a los «errores franceses», le hizo sospechoso, sobre todo a partir de 1789, de introducir en España el espíritu inspirador de la Revolución francesa.

A pesar de que casi todas sus traducciones fueron editadas por la Imprenta Real, Calzada tuvo problemas con la censura (La Alcira, Viaje por mis faldriqueras); con otros traductores (La Religión); e incluso con la Inquisición, cuando fue delatado en Valladolid su tercer tomo de la Vida de Federico II y en Madrid su Nueva floresta o colección de chistes, lo que trajo como consecuencia la prisión y, después de haberse retractado, un destierro de Madrid de año y medio. Esto explica sus protestas de amor a España en algunos prólogos o la elección para traducirlas de ciertas obras de reconocida ortodoxia, aunque en 1802 sería prohibido por el Santo oficio su Viaje de Antenor por Grecia y Asia. Aunque Calzada tradujo a través del francés, la lengua original de las obras que eligió fue tanto el francés como el inglés, el italiano o el alemán.

Vertió más obras en prosa que en verso, para el que no tenía gran aptitud, y entre los géneros predomina la narrativa, aunque en los primeros años trasladó al castellano varias obras dramáticas: Motezuma de Vittorio Amedeo Cigna (M., J. Ibarra, 1784); la tragedia de Voltaire Alzire ou Les Américains, con el título de El triunfo de la moral cristiana o los americanos (1788); la comedia Der Graf von Walltron Oder Die Subordination, del alemán Möller, a través de la traducción francesa de Jean–Henri Eberts, como La subordinación (J. Ibarra, 1785); dio en prosa la tragedia Cato de Joseph Addison, como Catón en Útica, y en verso la comedia en prosa de D. Diderot El hijo natural o pruebas de la virtud, ambas publicadas en 1787 (M., Imprenta Real). Sus traducciones de obras narrativas, de ficción o de ensayo, incluyen La lógica o los primeros elementos del arte de pensar de Condillac (J. Ibarra, 1784); varias obras de carácter educativo de la condesa de Genlis: Adela y Teodoro o Cartas sobre la educación (Ibarra, 1785) y Los anales de la virtud (Imprenta Real, 1792). Sobre esta misma materia trata también su traducción del Ensayo sobre la educación de la nobleza de Rosette de Brucourt (1792), publicado por la Imprenta Real, al igual que la traducción en verso de La Religión de Louis Racine (1786) y las Fábulas morales escogidas de J. de La Fontaine (1787). Otras traducciones están vinculadas a preocupaciones ilustradas, tales como la felicidad, el bienestar y el progreso. Así, el Discurso sobre cuánto contribuye a la felicidad de los estados el respetar sus costumbres (1786) y el Arte de ser feliz de Utz, ampliado por Gellert (M., P. Aznar, 1787).

En la misma Imprenta Real aparecieron más tarde, conforme a los gustos y preocupaciones de su tiempo, algunas biografías de personajes célebres, como la Vida de Federico II, rey de Prusia (1787) de Jean–Charles Laveaux, seguida de unos Pasages escogidos de la vida privada de Federico II, rey de Prusia, con algunas observaciones sobre el estado militar de su Reyno, firmados con el anagrama Damián Lázaro de Cerdabar. También su Genealogía de Gil Blas de Santillana (1792), traducción de La vie de don Alphonse Blas de Lirias, continuación anónima de la novela de Lesage. El interés existente en su época por la historia de los pueblos y civilizaciones, así como por sus protagonistas, se advierte en su traducción de las Memorias de Typoo–Zaib, sultán de Masur, o Vicisitudes de la India en el siglo XVIII (1800; ed. facsimilar B., Círculo de Lectores, 2001), en la del Viaje de Antenor por Grecia y Asia con nociones sobre Egipto. Manuscrito griego del Herculano, que traduxo a la lengua francesa E. F. Lantier (1802), y en Herman de Unna. Rasgo historial de Alemania (1807), de la alemana Benedikte Naubert, que tradujo a través de la versión francesa de Jean–Nicolas–Étienne de Bock. Todas estas obras aparecieron en la Imprenta Real, al igual que, más cerca de la narrativa de ficción, sus traducciones de Le voyageur sentimental ou Ma promenade à Yverdun de François Vernes –quien a su vez se inspiró en A Sentimental Journey through France and Italy de Laurence Sterne– como El viajador sensible (1791; ed. facsimilar Oviedo, KRK, 2002); y del Voyage dans mes poches de autor anónimo, que publicó en 1805 como Viaje por mis faldriqueras. Por su parte, The Female Quixote, or the Adventures of Arabella de Charlotte Lennox, que tradujo a través de la versión francesa de J. M. Crommelen como Don Quijote con faldas o Perjuicios morales de las disparatadas novelas, fue publicado por Fuentenebro y Cía. de Madrid (1808).

Completan el catálogo de sus traducciones varias obras misceláneas, como la Nueva Floresta o colección de chistes, agudezas, pasages graciosos, chanzas, ligeros y singulares rasgos históricos para recreo del espíritu y adorno del entendimiento, sacados de varios autores e idiomas (M., González, 1790), y el Diccionario manual de hechos y dichos memorables de la historia antigua (M., s. i., 1794), traducción del de Jean–François La Croix. En cuanto a La verdadera historia de Inés de Castro (1791), de la que se presenta como autor y no como traductor, es posible que, efectivamente, sea original, lo mismo que la última de sus obras publicadas, Pensamientos militares que da a luz, por si fuesen útiles, el teniente coronel don Bernardo María de Calzada (1814).

 

Bibliografía

José M. Cobos & José Ramón Vallejo, «Bernardo María de Calzada y la traducción de la Lógica de Condillac en España» en F. A. González Redondo (ed.), Ciencia y técnica entre la paz y la guerra: 1714, 1814, 1914, Madrid, Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas (SEHCYT), 2016, II, 825–832.

Ana M.ª Freire, «Un traductor del reinado de Carlos III: Bernardo María de Calzada», Estudios de Investigación Franco–Española 2 (1989), 71–80; también en M. Peñalver (ed.), Carlos III, dos siglos después, Cádiz, Universidad de Cádiz, 1993, I, 145–154.

M.ª Rosario Ozaeta Gálvez, «Bernardo María de Calzada, traductor de La Fontaine», Anales de Filología Francesa 12 (2003–2004), 333–356.

Eva M. Pérez Rodríguez, «Laurence Sterne, François Vernes y Bernardo María de Calzada: el periplo del Viajador sensible por Europa a finales del siglo XVIII», Cuadernos de Estudios del Siglo XVIII 12–13 (2002–2003), 117–135.

Juan Sempere y Guarinos, Ensayo de una biblioteca española de los mejores escritores del reinado de Carlos III, Madrid, Imprenta Real, 1789; ed. facsimilar Madrid, Gredos, 1969.

 

Ana M.ª Freire López