González de Salas

José Antonio González de Salas: «Observaciones a la Tragedia de las Troianas»

Nueva Idea de la Tragedia Antigua o Ilustracion Ultima al Libro Singular de Poetica de Aristoteles Stagirita (Madrid, Francisco Martínez, 1633), 224 y 243–247

Fuente: Julio–César Santoyo, Teoría y crítica de la traducción: antología, Bellaterra, Universitat Autònoma de Barcelona, 1987, 80–82.

 

[80] Disculpe el haberme detenido en esta parte algo mas cuiadosamente, El procurar desmentir assi el descredito, que en los Nuestros hoi tienen las Traducciones. pues vemos, que solos se occupan en ellas los incapaces (como luego digo) de empresa tan difficil: si bien a las Poesias raros se han attrebido, i essos han sido Grandes Hombres. en donde tan merecidamente tiene el lugar primero el siempre digno de alabança nuestro Fr. Luis de Leon. […]

Resta la tercera parte de esta postrera Observacion; que singularmente pertenece al Modo, que se guardò en volver Española la Tragedia Latina. Pero prevengola antes con Dos Ponderaciones: Vna es de la difficultad, en commun, de el traducir; i Otra de el desamparo que tiene universalmẽte de los Doctos este exercicio. En la primera digo, bien advertido de attenta consideracion, i de alguna experiẽcia, Que el volver con la debida perfeccion de una lengua a otra qualquier genero de escripto, es una de las mas difficultosas operaciones de el ingenio. Esto es claro, si se attiende a las partes, de que consta. Dueño debe ser en primero lugar el Traductor de ambas Lenguas, i aunque la version sea de la que es estraña a la propria, no por esso se facilitan mas sus difficultades. Muchos son los que ignoran su Lengua misma, i aquellos que parece la hablan con maior elegancia, totalmente ignoran el escribirla aûn con buena congruencia. Estudio quiere, i no pequeño, el informar el Stilo, despues que ià estè el ingenioso bien instruîdo en los preceptos de la Grammatica, pues se engaña mucho el que entiende, que solo en las Lenguas Scholasticas, pongo por exemplo la Hebrea, la Griega, i la Latina, se necessita de aquella Arte. Transcendente es su doctrina, i sin ella ninguno llega a saber su lẽgua propria… Pero tampoco habria conseguido la facultad de el [81] traducir, el que con perfeccion huviesse llegado al uso de las dos Lenguas, pues si bien esse es medio precisamente necessario, no es el solo, sin otros, sufficiente. Genio ha de tener tambien proprio i applicado para esse exercicio, i una artificiosa advertencia de corresponder con locuciones proprias a aquellas, que son familiares a cada lengua; pero dentro de términos de el decoro, pues podria, la que en una Nacion fuesse grave i ponderosa forma proverbial, en otra ser la correspondiente de baxo i plebeio sonido. I principalmente debe solicitar con grande diligẽcia, el que huviere de traducir la imitaciõ de el spiritu, i de la forma particular i propria al Auctor traducido; que esta es aquel diverso sabor, con que los Escriptores se differencian entre si. virtud que rarissimos la han alcançado, i en que muchos reconocẽ a Desiderio Erasmo, i a Hermolao Barbaro, por superiores, porq̃ assi se vestiã de el Auctor, que trasladaban, que nadie juzgára, sino que hablaba el mismo, en otra lengua differente. Bien creo, si advierte ià en estos embaraços, sentirà el mas atrebido, no ser tan facil como se le figuraba esta provincia; i el cuerdo conoscerà también, que mi proposicion, en su difficultad, no fue desatinada.

Vengo pues a la Segunda Ponderacion, i en ella con no pequeña raçon me admiro, que siendo empresa tã difficultosa la de la Traduccion, solo se halla acometida, por la maior parte, de la turba mas incapaz. Entre nuestros Españoles hablo, dõde sin duda esta occupaciõ padece descredito. El volver Auctores de la Lẽgua Griega a la Latina, siempre ha sido estimable. pues lleva, guando no otro, consigo aquel gran precio, de tener tan familiares essas dos Lenguas Principes. Pero el volverlos de alguna de ellas a otras vulgares, solo ha tenido poca gloria entre nosotros. Diversamẽte lo ha sentido Italia, enriquecidissima de Traducciones, i cuidadas por hombres de no pequeña estima. Lo propio tambien han observado los Franceses, i en este siglo aún con maior copia, fertilissimo en ellos de hombres de Buenas Letras. De otras Gentes tengo poca noticia, pero bien pudieran bastar para nuestro exemplo los referidos. I quando esta ilustraciõ de la Patria està tan desierta, que esquisitos son los sugetos dignos, que la ennoblecen i adornan; cuidado habia de ser glorioso de el Principe, alentando con no vulgares premios los hombres mas insignes; i imponiendo también a su descuido necessarias obligaciones con su imperio, para que de essa forma aũn no faltasse este ilustre ornamento en su Monarchia.

Emprendi io pues el hacer Española esta Tragedia Latina, por las raçones que arriba se significaron, que pudieron tanto necessitarme en mi assumpto; pues menos no fueran sufficientes, conosciendo bien la temeridad de mi atrebimiento. Volvila, como hallè de muchos fragmentos, que volvieron las Fabulas de los Griegos los Poetas Romanos. i como el grande Maestro Horacio enseña en su Poetica, que se haiã de trasladar las Tragedias, pues de ellas principalmẽte se ha de entẽder aquel repetido precepto: No que una palabra responda rigurosamente [82] a otra palabra. pues fuera de no admittir essa paridad differencia de las Lenguas, es Fidelidad i Religion, que reprobandola Horacio, Ciceron la llama Inelegancia i Torpeça, en un admirable lugar, que parece quiso imitar el Poeta en el ià referido. En otra parte previniendo la forma, que habia tenido, en hacer Latinas aquellas dos celebres Oraciones de Demosthenes i Eschines, de que arriba hicimos memoria, muestra el mismo Tulio, como cuidò, Que las Sentencias no se alterassen, pero significandolas libre con aquellas palabras, que fuessen en su Lengua mas opportunas. no attendiendo a la cantidad de ellas, sino al peso de su valor i significacion. Què se habria de juzgar pues en la traduccion de los Poetas? Digalo el propio Ciceron, quando parece que enseña, ser la caussa porque gustaban mas de las Fabulas Latinas de Ennio, Pacuvio, i Accio, que de las de Eschylo, Sophocles, i Euripides, los mismos que sabian superiormente la lengua Griega, El ver que en sus traducciones, guardando el rigor de sentencia, habian podido los Interpretes con la libertad de las palabras, dexar mejor adornadas sus Tragedias. Doctrina es esta pues, que me pudo bien persuadir al Modo, que habia io de observar en la Traduccion: i mas quando hallaba a Marco Attilio, tambien Poeta Tragico, reprobado gravemente, por haber vuelto en Latin la Tragedia Electra de Sophocles, ajustandola tanto al rigor de sus palabras que fue occasion, segun dice Tulio, que le llamasse Lucilio por su dureça, Escriptor de hierro.