Traducción y mercado editorial

Traducción y mercado editorial

La traducción en sus distintos ámbitos literario y científico-técnico constituye una actividad esencial para la diversidad cultural el desarrollo, difusión y promoción del conocimiento, en el contexto de las industrias culturales, y así ha sido reconocido en todos los foros internacionales en los que se ha debatido la cuestión. En la declaración final del Congreso Mundial del libro, celebrado en Londres en 1982 y auspiciado por la UNESCO, se recomienda: «que se estimule la formación de traductores, cuya contribución es indispensable para el fomento del libro, y el intercambio de libros traducidos en todo el mundo, y que también se aliente el estudio de las soluciones de los problemas de traducción y terminología que se plantean en los países en desarrollo, en particular con respecto a las obras científicas y técnicas». La traducción, sin duda alguna, está relacionada con la conciencia democrática de los países, con el potencial que estos encierran de eliminar las diferencias culturales existentes entre las distintas comunidades que los conforman, con la transmisión del conocimiento como valor inmaterial y permanente, con la posibilidad de inducir algunas de las ideas más sobresalientes que caracterizan a las distintas culturas que, modificando su primitiva formulación, han acabado convirtiéndolas en patrimonio de la humanidad, y en definitiva con una serie de valores que sobrepasan las definiciones al uso centradas en los aspectos casi exclusivamente lingüísticos de la misma.

En la Declaración universal de la Unesco sobre la diversidad cultural, adoptada por la 31ª sesión de la Conferencia General, celebrada en París en noviembre de 2001, se elevó la diversidad cultural a «patrimonio universal de la humanidad», tal y como se reconoce en el artículo 1 de la Declaración. A lo largo de la misma se postula, entre otras cosas, salvaguardar el patrimonio lingüístico de la humanidad y su difusión en el mayor número de lenguas posibles. El flujo de conocimientos en todos los campos del saber sigue el camino ineludible de la traducción. Esta juega en Europa una importancia crucial, constituyendo una característica de nuestra época y de nuestro espacio geocultural, en el que la multiplicidad de lenguas existentes la erige en uno de los valores significativos de nuestro continente. Y si la traducción, con carácter general, desempeña una importancia capital en la conformación del patrimonio cultural común, en el ámbito editorial ocupa un lugar primordial tanto cuantitativa como cualitativamente. De hecho, difícilmente puede concebirse la actividad editorial sin el concurso de la traducción. De la importancia de la traducción en el mercado editorial dan fe las cifras.

La cantidad de obras que se traducen globalmente en el mundo ha seguido un ritmo de crecimiento constante. Una comprobación de este aserto puede hacerse fácilmente consultando la base de datos del Index translationum, principal herramienta de consulta para la obtención de datos sobre traducción en todo el mundo dependiente de la UNESCO, aunque sus datos no estén tan actualizados como debieran, habida cuenta de que, en el mejor de los casos, estos revisten varios años de carencia. A pesar de ello, Index Translationum es una herramienta ya clásica en la indagación sobre los trasvases lingüísticos entre lenguas, y celebró su 80 aniversario en el año 2012. A través de ella podemos comprobar la evolución de la traducción en un país dado; la evolución en el tiempo de una lengua original y de una lengua de llegada (desde 1979 hasta 2012); los cincuenta autores más traducidos del mundo; las cincuenta lenguas originales de las que más se traduce; las cincuenta lenguas de llegada a las que más se traduce; los diez autores más traducidos en un país determinado; los diez editores que más traducen en un país determinado, etc. Se trata de una fuente de datos interesante, aunque necesita de una actualización urgente. Junto a esta, existen otras como Diversity Report: Trends in Literary Translation in Europe, auspiciado por el estudioso del ámbito editorial R. Wischenbart, junto a M. Kovać, Y. Genova y M. A. Fleischhacker, que desde el año 2008 hasta el presente, vienen analizando el mercado de la traducción en Europa con interesantes aportaciones acerca de los rasgos y características del contexto editorial en el que se desarrollan.

Además, en cada país se puede seguir la naturaleza, peso e incidencias de la actividad de traducción a través de las diversas fuentes estadísticas arbitradas para ello, cuando las hay. En España se cuenta con una fuente de datos muy significativa, como es la Panorámica de la Edición Española de Libros, publicada anualmente por el Ministerio de Cultura y Deporte. En el último informe publicado, del año 2018, la traducción había crecido un 36,8%, representando casi un 22% del conjunto de la producción editorial. Y entre las diez lenguas más traducidas en 2017, se han producido aumentos en todas ellas siendo los más significativos los registrados en los libros procedentes del italiano (146,2%), del sueco (39,3%), del inglés (37,5%), del japonés (30,3%) y del portugués (26,8 %). Una situación muy diferente, por ejemplo, del mercado inglés, donde esta actividad representa apenas un 5% del conjunto de la oferta, según The Bookseller.

No deja de resultar significativo que el castellano constituya en España una de las principales lenguas de traducción. La explicación a esta singularidad es la progresión del resto de las lenguas oficiales que existen en España y su creciente importancia editorial, entre la que el catalán ostenta el segundo lugar, con un 115% de la producción de libros, y en la que traducciones del castellano a esta lengua se han incrementado en un 21,6%. Aunque el inglés sigue manteniendo su preponderancia con un 51,1% de los títulos traducidos (datos del año 2018), el castellano ocupa un segundo lugar con un 11,9%, seguido a distancia del italiano (11%), del francés (9,5%) y del alemán (3,7%). Pero quizá lo más significativo es que la traducción ha incrementado su peso en el conjunto de las obras publicadas, pasando de un 13,2% en 2016 a un 17,9% en 2018.

El español es, además, el idioma más traducido en los Estados Unidos por primera vez, según se desprende de la base de datos de Publishers Weekly. Desde el año 2008 esta posición se repartía de manera equilibrada entre francés, español y alemán, pero en el año 2018 el español fue superior a las otras dos lenguas.

El recurso a la traducción ha constituido una práctica histórica entre los editores buscando o bien innovar y consolidar el catálogo, ofreciendo propuestas novedosas y atractivas a los lectores, o bien explotar los éxitos editoriales de otros países a través de su publicación inmediata. Pero las cifras ocultan la realidad interna del funcionamiento editorial con respecto a la traducción. En este sentido es preciso introducir una clara distinción entre el proceder de los grandes editores y el de los editores pequeños o independientes. Normalmente estos actúan como descubridores que invierten su competencia cultural y lingüística en la búsqueda de obras de vanguardia escritas en lenguas poco difundidas de pequeños países. Por su parte los grandes editores, los editores comerciales pertenecientes a macrogrupos multimedia, se orientan hacia la publicación de los bestsellers internacionales, adquiridos por cifras millonarias, en los que priman sus posibilidades comerciales más que su calidad literaria, y que gozan de un elevado «índice de inmediatez», esto es la velocidad con que una obra editada en un país de origen se traslada mediante la traducción a otro de llegada.

La traducción es, ante todo, una inversión financiera que se intenta rentabilizar, de ahí su orientación fundamental hacia el bestseller, es decir, hacia la literatura extranjera más alimentaria. Las editoriales recurren a operaciones de traducción lucrativas acudiendo a unos procedimientos de compra y selección que operan sobre las ofertas de los agentes internacionales. Los responsables de literatura extranjera de las grandes editoriales forman una red de intercambios donde todo el mundo habla inglés. En el seno de esta red existe una trama de informadores fiables que permiten reducir los riesgos. De hecho, la precocidad de la información es determinante. La búsqueda de ésta se parece a una especie de espionaje industrial más que a una prospección auténticamente literaria. En este sentido, como señala Bourdieu, la traducción es para unos, los grandes, un simple objeto de inversión económica que se intenta rentabilizar al máximo, mientras que, para otros, lo pequeños, puede constituir una de las armas más eficaces de resistencia literaria contra la invasión comercial, principalmente la anglosajona. Aunque, en cierto modo, esta política convierte a las pequeñas editoriales en «lectoras» de los grandes editores que siempre tienen la posibilidad de «fichar» los descubrimientos de las anteriores mediante ofertas más sustanciosas. Así, en esta economía de la distribución de funciones las pequeñas editoriales efectúan los descubrimientos que, sin riesgo alguno inicial, las grandes pueden explotar posteriormente. Javier Calvo señala que en España se viene traduciendo sobre todo bestsellers y los libros negociados con grandes contratos a través de las grandes editoriales. Esto es así para la traducción literaria, en la que la apuesta por la seguridad es una de las consignas inoculadas en los grandes grupos.

En definitiva, la traducción constituye un componente indisoluble del mercado editorial, una variable sin la cual no sería posible comprender este, y uno de los principales indicadores para conocer la visibilidad de una obra. Ahora bien, la respuesta del mercado a las tentativas, iniciativas y propuestas que las editoriales realizan está siempre sujeta al principio de incertidumbre que caracteriza toda la actividad editorial.

 

Bibliografía

Pierre Bourdieu, Las reglas del arte: génesis y estructura del campo literario, Barcelona, Anagrama, 2018.

Javier Calvo, El fantasma del libro, Barcelona, Seix Barral, 2016.

José Antonio Cordón García, «El circuito bibliológico de la traducción literaria» en V. García Yebra & C. Gonzalo García (eds.), Manual de documentación para la traducción literaria, Madrid, Arco Libros, 2005, 73–97.

José Antonio Cordón García, «La cultura del canon y el canon de la cultura» en A. Vila (ed.), El canon oculto: la literatura latinoamericana, de las ediciones cartoneras al ecosistema digital, Buenos Aires, Santiago Arcos, 2018, 21–48.

Luis Pegenaute, «Traducción literaria, literatura comparada y literatura universal: un viaje a través de la cuestión del canon» en M.ª I. Hernández González & A. López Fonseca (eds.), Literatura mundial y traducción, Madrid, Síntesis, 2017, 17–33

VV. AA., Panorámica de la edición española de libros, Madrid, Ministerio de Cultura y Deporte, 2018.

Rüdiger Wischenbart, Miha Kovać, Yana Genova & Michaela Anna Fleischhacker, Diversity Report 2018. Trends in Literary Translation in Europe.

 

José Antonio Cordón García