Espina

Espina y García, Antonio (Madrid, 1894–Madrid, 1972)

Escritor y traductor en lengua castellana. Nació en el seno de una familia acomodada de la pequeña burguesía liberal: su padre (Juan) fue un acreditado pintor, miembro de la Real Academia de Bellas Artes y su madre pertenecía a una familia de banqueros; por otra parte, era sobrino de la escritora Concha Espina. En sus inicios colaboró como redactor en varios periódicos y revistas (Vida Nueva, Heraldo de Madrid, El Sol, Crisol y Luz). Y más tarde escribió para revistas literarias y de opinión, como España, La Pluma, Revista de Occidente y La Gaceta Literaria.

Durante la República militó en la Izquierda Republicana de Manuel Azaña, y fue gobernador civil de Ávila y Baleares, cargo en el que le sorprendió el levantamiento de julio de 1936. Detenido y diagnosticado de enajenación mental, fue recluido en un hospital psiquiátrico. Al término de la guerra civil fue condenado a muerte, aunque se conmutó su pena. En 1946 consiguió salir clandestinamente del país y se trasladó a París, donde residió un tiempo antes de instalarse en México, donde colaboró en varias revista del exilio. De nuevo en España en 1953, trabajó para la editorial Aguilar y colaboró en ABC y Revista de Occidente. Publicó varios libros de poesía (Umbrales, 1918; Signario, 1923), así como novelas (Pájaro Pinto, 1927; Luna de copas, 1929). También dio varios libros de ensayos, Lo cómico contemporáneo (1927), El nuevo diantre (1934), El cuarto poder. Cien años de periodismo español (1960) y otros. Por razones seguramente de subsistencia redactó numerosas biografías, como Luis Candelas, el bandido de Madrid (1929), Romea o el comediante (1935), Ganivet: el hombre y la obra (1942) y otras muchas sobre políticos (Julio César, Carlomagno, Espartero, Cánovas del Castillo) y literatos (Cervantes, Shakespeare, Quevedo, Voltaire).

Su labor traductora fue muy amplia y dilatada en el tiempo, pues se inició en la década de 1920 y continuó hasta los últimos años de su vida. Fue asimismo muy variada en función de los autores traducidos, la mayoría de lengua francesa o inglesa, aunque hay presencias de otras lenguas, sin poder afirmar que llevara a cabo traducciones directas. La mayoría de sus versiones lo son de obras literarias, desde la Antigüedad clásica hasta mediados del siglo XX; otras, las menos, pertenecen a disciplinas afines, como el pensamiento o el arte. Un número considerable de traducciones, sobre todo aparecidas en los años 1960, fueron publicadas por la editorial Mediterráneo, que presenta localizaciones en Caracas y sobre todo, en Madrid. Las pocas que aparecieron en los 20 salieron en otras editoriales, como Revista de Occidente o Calpe, de Madrid, luego Espasa–Calpe; mientras que en los años 1940 está más presente la barcelonesa de José Janés.

Espina fue traductor de varios clásicos grecolatinos, aunque los escritores griegos, en realidad, solo fueron dos y reunidos en un volumen, que contenía Edipo, rey de Sófocles y Medea de Eurípides, aparecido en 1965 en Mediterráneo (con numerosas reed. por lo menos hasta 1989), como todas las demás obras de este grupo. Los autores latinos traducidos fueron Ovidio con El arte de amar (Caracas, 1960; reed. en 1966 y 1969), Suetonio con Los doce Césares (1965; reed. 1970), Petronio con El satiricón (1966) y Juvenal con Sátiras (1966; reed. 1973). En Aguilar (Madrid) en 1961 apareció una versión de La Eneida de Virgilio. De la Edad Media consta una adaptación para público juvenil del poema Los nibelungos (Aguilar, 1956; reed. en 1962 y 1964), y una versión de los Sonetos de Petrarca, incluida en un volumen con obras de Alfonso X el Sabio, Salomón y Jorge Manrique (Mediterráneo, 1965; reed. en 1969). En la misma editorial aparecieron obras de otros grandes escritores italianos, tanto medievales, Dante Alighieri y su Divina comedia (1987) y Bocaccio y sus Cuentos (1965; reed. en 1969 y 1978), como renacentistas: la Vida de grandes artistas de Giorgio Vasari (1966; reed. 1976), la Vida de Benvenuto Cellini (1965) y El príncipe de Maquiavelo (Mediterráneo, 1966; con varias reed. en las décadas siguientes). Compartieron editorial con otro autor fundamental, Erasmo de Rotterdam y su Elogio de la locura (1966; nueva ed. B., RBA, 1992, 1995 y 2004).

Las traducciones de obras correspondientes a las épocas literarias ulteriores siguieron apareciendo en Mediterráneo, aunque con algunas excepciones. Así, las versiones de autores del XVII continuaron difundiéndose gracias a esa editorial: El paraíso perdido de John Milton apareció en 1965 (con reed. en 1969 y 1978), del mismo año es Tartufo de Molière (reed. en 1966, 1970, 1975 y 1980), mientras que el Discurso del método de René Descartes, de 1966, tuvo mayor presencia, alcanzando hasta siete reediciones en una veintena de años. De los autores del XVIII solo dos están presentes en el haber de Espina como traductor, Casanova de Seingalt con sus Memorias (Mediterráneo, 1966, reed. 1973) y Voltaire con una amplia selección de Novelas y cuentos, que inició su andadura en 1956, a cargo de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, con una nueva ed. en 1971, antes de saltar a la península y aparecer con el título de Cándido y otros cuentos (y el contenido reducido), en 1974 (M., Alianza, con numerosas reediciones hasta bien entrado el siglo XXI) y con uno solo de los relatos El ingenuo, el mismo año (M., Júcar). Pertenecen al siglo XIX varias obras de relevancia: la Fisiología del gusto (Mediterráneo, 1966) del jurista y gastrónomo Jean–Anthelme Brillat–Savarin, el Don Juan de lord Byron (Mediterráneo, 1966) y Adolfo de Benjamin Constant (Calpe, 1924; reed. Espasa–Calpe, 1950), dos altas manifestaciones del espíritu romántico, y, en otro registro, Tartarín de Tarascón de Alphonse Daudet, en una adaptación para jóvenes firmada con Antonio Valverde (Aguilar, 1962; reed. 1975).

Ya del siglo XX son las obras que cerrarán este recorrido. La primera en ver la luz fue la tragicomedia El estupendo cornudo del belga Fernand Crommelynck, vertida junto con Augusto D’Halmar (Revista de Occidente, 1925; reed. en Buenos Aires, primero por Espasa–Calpe en 1937 y luego por Quetzal en 1958). Tradujo asimismo la novela con la que el escritor francés Maxence Van der Meersch obtuvo el premio Goncourt en 1936, La huella del dios, publicada en Barcelona por José Janés en 1944, con varias reediciones tanto en este sello como en G. P., Plaza & Janés y Círculo de Lectores, las tres en Barcelona; también fue incorporada en uno de los volúmenes de la serie Los Premios Goncourt de novela (J. Janés, 1956; varias reed.).

Del italiano vertió El secreto del Bosque Viejo de Dino Buzzati (J. Janés, 1943; luego reed. en G. P. y en Círculo de Lectores hasta finales de los años 1960); fue también incluido en un volumen de Obras de Buzzati (Plaza & Janés, 1959), con otras novelas traducidas por Hellen Ferro, Rafael Olivar, J. Farrán y Mayoral, Fernando Gutiérrez y Domingo Pruna. Y también Las ambiciones defraudadas de Alberto Moravia (G. P., 1967; reed. 1970).

Del inglés proceden Una nota en la música de la escritora británica Rosamond Lehmann (J. Janés, 1943 y 1949; reed. por G. P., 1959); Un piloto de la RAF no ha regresado (M., Atlas, 1945), versión de The Last Ennemy, relato de guerra del piloto británico Richard Hillary, muerto en misión en el mar; y dos obras del hispanista irlandés Walter Starkie, fruto de su viaje a España: Aventuras de un irlandés en España (Espasa–Calpe, 1937) y Don Gitano. Aventuras de un irlandés con su violín en Marruecos, Andalucía y en La Mancha (B., Pal·las, 1944), reeditado con el título abreviado Don Gitano. Aventuras de un irlandés en España (Espasa–Calpe, 1965; reed. con prólogo de Ian Gibson en 2006) y aun más reducido, como Don Gitano, en 1984 (Granada, Diputación de Granada).

Si bien las versiones de autores de lengua francesa o inglesa se hicieron directamente de los originales, para las de los dos últimos que se mencionarán parece imponerse el recurso a una lengua intermedia, la más probable, el francés: se trata de El romance de Leonardo de Vinci (J. Janés, 1946; nueva ed., México, Diana, 1979) de Dmitri Merezhkovski (Merjkovsky en la portada), del que había traducción francesa desde 1902; y de Así hablaba Zaratrusta (Mediterráneo, 1973) de Friedrich Nietzsche, que ya había sido vertida al francés en 1901.

 

Bibliografía

Jaime Mas Ferrer, Antonio Espina: del Modernismo a la vanguardia, Alicante, Instituto de Cultura Juan Gil Albert, 2001.

 

Francisco Lafarga