Mor de Fuentes 1835

José Mor de Fuentes: «Prólogo del traductor»

Las cuitas de Werther. Obra escrita en alemán por Goethe y traducida directamente al castellano por D. José Mor de Fuentes, Madrid, Imprenta de A. Bergnes, 1835, 5–10

 

[8] Además de sus situaciones interesantísimas y realmente trágicas, cual es su paradero, el estilo del original es tan sencillamente enérgico y afectuoso, y a veces tan recortado y ejecutivo, que casi imposibilita al traductor el trasladarlo a otro idioma. Anda hace años en el nuestro, o a lo menos así lo pregona la portada; pero desde luego se echa de ver, por las frases anticastellanas y empapadas todas en las ridiculeces del Sena, que el chapuz es una retraducción del francés, si el menor asomo del temple y del viso del lenguaje alemán. La traducción presente podrá ser defectuosa, pero va tan esmerada como nos ha sido [9] dable, y sobre todo se ha hecho directamente del original, sin tablillas intermedias y vulgarísimas, que siempre alteran la primitiva pureza. Excepto dos o tres leves variaciones que se han conceptuado forzosas para despejar o acabalar el sentido, todo lo demás se ha expresado literalmente, a lo menos en cuanto a los pensamientos, comprendiendo en esta escrupulosidad característica hasta los trozos recién versificados del Osián, que habrían ido siempre en prosa afrancesada.

El título ofrece ya dificultad. No es ni las penas ni los quebrantos, ni los desconsuelos, etc., y la voz que más se le acerca es la de sentimientos, en la acepción castiza de pesares. Tampoco cuadra la de padecimientos para puesta en el encabezamiento de la portada, y así el adecuado y legítimo equivalente es cuitas, sin que se pueda tachar de anticuada esta expresión, pues la estamos [10] usando de continuo, no solo en Madrid, sino en todas partes, en esta frase: me habló de sus cuitas, me ha estado contando sus cuitas, etc. ¿Por qué, pues, no se ha de generalizar a cuantas ocasiones lo requiera la propiedad esencial del idioma?

Bajo convencimiento tan racional, intitulamos así este precioso librito, que anhelamos merezca entre nosotros la suma aceptación que logró en su cuna.