Antolín Rato, Mariano

Antolín Rato, Mariano (Gijón, 1943)

Escritor y traductor en lengua castellana. Su obra es un punto de encuentro de la cultura pop y underground norteamericana en sus dimensiones literarias, musicales, plásticas y filosóficas, y es un buen guía en el camino que va de la beat generation, la psiquedelia y la experimentación con drogas a la ficción postmoderna. En su juventud en Oviedo colaboró en la creación de la revista Acto y Voz. Poco después se trasladó a Madrid, ciudad que junto a Nueva York conforma el paisaje urbano de su mundo literario. Como novelista ha sido premiado en varias ocasiones: obtuvo el premio de la Nueva Crítica por su novela Cuando 900 mil mach aprox (1973), ejemplo –junto a obras posteriores como De vulgari Zyklon B manifestante (1975), Entre espacios intermedios: WHAMM! (1978), Mundo araña (1981) o Campos unificados de conciencia (1984)– del llamado «realismo psiquedélico» o la «filosofía ficción». También ha obtenido el premio de novela Fernando Quiñones por Fuga en el espejo (2002) y el Villa de Madrid por No se hable más. Novela sobre traducciones, jardines y otros vicios solitarios (2005), protagonizada por un traductor literario que acompaña su particular caída existencial con continuas reflexiones sobre la ética y la estética de la traducción. También es autor de una tetralogía de carácter generacional que aborda la vida española desde el tardofranquismo al siglo: Mar desterrado (1988), Abril Blues (1990), Botas de cuero español (1995) y la más reciente Silencio tras el telón del sueño (2017). 

Sus traducciones, firmadas con su nombre o con el seudónimo de Martín Landínez, abarcan diversos géneros y lenguas, desde Los paraísos artificiales (M., Júcar, 1986) de Baudelaire a American Psycho de Bret Easton Ellis (B., Ediciones B, 1991) pasando por el hito que en su carrera como traductor supone su versión de The Making of Americans (Ser norteamericanos, B., Bruguera, 1981) de Gertrude  Stein. Entre los ensayos traducidos destacan el célebre tratado El carácter de la escritura china como medio poético (M., Visor, 1977) de Ezra Pound y Ernest Fenollosa, Proust entre las estrellas de Malcolm Bowie (M., Alianza, 2000), así como algunos ensayos esenciales para la interpretación del pensamiento y la cultura de final del siglo XX, como el contadísimo y breve La condición postmoderna: informe sobre el saber de Jean–François Lyotard (M., Cátedra, 1984) o La máquina de visión de Paul Virilo (Cátedra, 1989). 

Pero si algo singulariza a Antolín Rato como traductor es su condición de intermediario entre la novela en español y la novela norteamericana del siglo XX. Memorables y reeditadas son sus traducciones de dos importantes obras de W. Faulkner: El ruido y la furia (B., Bruguera, 1981, que un año más tarde se publicó como El sonido y la furia) y Mientras agonizo (Cátedra, 1989). De F. Scott Fitzgerald tradujo El crack-up (B., Bruguera, 1983) e Historias de Patt Hobby (B., Anagrama, 1993). El traslado al contexto español del lenguaje de la generación beat y sus distintas actualizaciones a lo largo del siglo XX es una de las más recurrentes preocupaciones de Antolín en tanto que traductor literario. Así, fue a partir de la década de los 80, en el contexto del nacimiento de una cultura urbana en Madrid, cuando comenzó a traducir obras clave de la literatura beat y underground estadounidense, empezando con los Poemas dispersos (Visor, 1980) de Jack Kerouac, y continuando con sus novelas Los vagabundos del Dharma (Bruguera, 1982) y la mítica En el camino (Bruguera, 1982), además de Reloj sin manecillas (Bruguera, 1984) de Carson McCullers. En estas traducciones podemos situar su figura como imprescindible mediador entre la novela experimental y la ficción popular de los Estados Unidos, interesándose por el llamado «realismo sucio», materiales de pulp fiction o novelas a las que Hollywood ha dado una segunda vida en sus versiones cinematográficas. 

Un referente para los jóvenes de los años 70 fueron sus versiones de William Burroughs: Nova express (Palma de Mallorca, Papeles de Son Armadans, 1973; reed. B., Bruguera, 1980), Yonki (Júcar, 1978). Este autor conforma uno de los ejes estéticos de sus trabajos como novelista y traductor a partir de la década de los 70, junto a Raymond Carver, del que vertió una recopilación de poemas (Un sendero nuevo a la cascada: últimos poemas, Visor, 1993), conforman los ejes estéticos de sus trabajos como novelista y traductor a partir de la década de los 70 del siglo pasado. Otros autores traducidos por Antolín son Richard Ford, Bret Easton Ellis, Douglas Coupland o Joseph Heller, sin olvidar otros más populares y queridos por el cine como Hubert Selby Jr. o Barry Gifford. 

Antolín Rato reivindica el papel del traductor como mediador cultural, la importancia de la traducción literaria para influir en la creación literaria española o en el país de llegada de la traducción, coincidiendo con las opiniones de Ezra Pound en el ensayo sobre la poesía traducido por él mismo. Para hacer efectiva esa influencia, el traductor debe ser «invisible», desaparecer, confundirse con el autor o con la obra y aceptar que la traducción «siempre ha sido un arte del fracaso», y que «el valor de una traducción reside en hacer que esa derrota sea lo más hermosa posible». Para Antolín, tan familiarizado con los estados de conciencia psiquedélica y las formas de espiritualidad orientales –es un especialista en budismo zen–, la traducción, como afirma el protagonista de su novela No se hable más, «es un ejercicio espiritual y depende de la disolución del ego del que la realiza, de su humildad absoluta hacia el texto. Una mala traducción es la voz insistente del traductor». En 2014 obtuvo el Premio Nacional a la obra de un traductor por –según el veredicto del jurado– «toda una vida dedicada a la traducción, por el amplísimo repertorio de registros lingüísticos, estilos literarios, corrientes estéticas y visiones del mundo con los que ha enriquecido la lengua». Para Antolín Rato, «traducir es una actividad complementaria –no, desde luego, secundaria–, a la escritura», tal y como señala en una reciente ensayo, en el que medita sobre la relación entre escritura y traducción. Pueden encontrarse otras reflexiones suyas sobre la traducción en las sesenta aportaciones que hizo entre 2010 y 2016 a El trujamán: revista diaria de traducción, publicada por el Centro Virtual Cervantes. 

 

Bibliografía

Santos Alonso, «La actualización de Antolín Rato», Ínsula 528 (1990), 25–26.

Mariano Antolín Rato , «Madrid underground: 1963-1973», Los Cuadernos del Norte 33 (1985), 75–84.

Mariano Antolín Rato , «La traducción como literatura», República de las Letras 60 (1999), 167–172 y 62, 153156.

Mariano Antolín Rato , «La silenciosa protesta del traductor», Qué leer 67 (2002), 4.

Mariano Antolín Rato , No se hable más. Novela sobre traducciones, jardines y otros vicios solitarios, Madrid, Alianza, 2005.

Mariano Antolín Rato, «El traductor y sus enemigos», Vasos Comunicantes 45 (2014), 57–70. 

Mariano Antolín Rato, «Escritura y traducción: una misma e insalvable brecha» en M. Casado et al. (eds.) Pedir la luna: una reflexión colectiva sobre el arte de traducir, Madrid, Enclave de libros, 2019, 31-38.

Bruno Mattiussi, «Entrevista a Mariano Antolín Rato, traductor, novelista, ensayista, psiconauta y agitador cultural», Trans 21 (2017), 263–285. 

Fran G. Matute, «Mariano Antolín Rato: “La contracultura española fue en realidad una imitación de la extranjera”», Jot Down 10 (2018). 

Daniel Najmías et al., «Novelas con traductor: el traductor como personaje literario», Vasos Comunicantes 40 (2008), 87–98.

 

Miguel Gallego Roca