Torres Oliver, Francisco

Torres Oliver, Francisco (Villajoyosa, 1935)

Traductor en lengua castellana, ejerció como docente de lengua francesa e inglesa antes de dedicarse a tiempo completo a la labor de traducción. Tiene en su haber más de un centenar de obras traducidas, sobre todo literatura fantástica y de terror, hasta el punto de convertirse en especialista de la narrativa gótica y fantástica cuya moda se había extendido en el mundo anglosajón desde el siglo XVIII hasta finales del XIX. Con Los mitos de Cthulhu: narraciones de horror cósmico, que le propuso traducir su cuñado Rafael Llopis para una antología sobre mitos de H. P. Lovecraft (M., Alianza, 1969), se convirtió en pionero en la traducción de dicho autor, prácticamente desconocido en España en aquel momento. El novelista de terror estadounidense ha marcado su trayectoria, ya que le ha permitido traducir las novelas góticas más señaladas del siglo XVIII y principios del XIX. Entre ellas hay que destacar varias obras fundamentales en el género gótico: Melmoth el errabundo (M., Nostromo, 1977) de Charles R. Maturin; El monje, de Matthew G. Lewis (B., Bruguera, 1979), y El italiano o El confesionario de los penitentes negros, de Ann Radcliffe (M., Valdemar, 1999). A las que hay que añadir otras obras muy populares como Drácula, de Bram Stoker Bruguera, 1981) y Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary W. Shelley (M., Alianza, 1981).

Por otra parte, Lovecraft ha sido uno de los autores que más ha traducido, pues desde sus primeras versiones en los años 60 y 70 hasta la segunda década del siglo XXI siguen viendo la luz nuevas versiones editadas por diferentes sellos, respondiendo a un creciente interés de los lectores españoles: Viajes al otro mundo (1971), Dagón y otros cuentos macabros (1982), El horror en la literatura (1984) y La llamada de Cthulhu y otros cuentos (2012) en Alianza; El color que surgió del espacio y otros cuentos (B., Forum, 1983), El clérigo malvado y otros relatos (M., Alfaguara, 1983), La extraña casa de la niebla y otros relatos (M., Compañía Europea de Comunicación e Información, 1991), El caso de Charles Dexter Ward (Valdemar, 2011) o En las montañas de la locura (B., Vicens Vives, 2012), entre otros títulos. La calidad de las traducciones de Torres Oliver ha desempeñado, sin duda, un papel nada desdeñable en la labor de difusión desde los años 70 de esta estética; gracias a su constante actividad varias generaciones de lectores han tenido acceso a títulos tan reconocibles como los ya mencionados o El relato de Arthur Gordon Pym (Valdemar, 2006), la única novela que escribiría  E. A. Poe

Los sellos para los que ha tenido la ocasión de trabajar, como Alba (Dos años al pie del mástil, de Richard Henry Dana donde incluye un apéndice terminológico, 2001) y Nórdica (El festín de Babette, de Isak Dinesen, 2007), Alianza y Alfaguara cuentan con buenas obras de literatura fantástica, pero solo Siruela y, sobre todo, Valdemar se han lanzado a editar colecciones especializadas dedicadas a este tipo de literatura. Así, en el catálogo de Valdemar aparecen en las últimas décadas títulos como El entierro de las ratas, de B. Stoker (1991); El espectro del castillo, de Horace Walpole en el volumen Tres piezas góticas (1993); Las aventuras de Caleb Williams o Las cosas como son, de William Godwin (1996); Corazones perdidos: cuentos completos de fantasmas, de M. R. James (1997); Cuentos de crímenes, fantasmas y piratas, de D. Defoe (2002); La flecha negra, de R. L. Stevenson (2002); Más historias de fantasmas de un anticuario, de M. R. James (2003); Los viajes de Gulliver, de J. Swift (2003); Un fantasma inconsistente y otros, de M. R. James (2005); Trilogía del abismo, de William Hope Hodgson (2005); Venganza fatal o La familia de Montorio, de Ch. R. Maturin (2008); El caso de Charles Dexter Ward, de H. P. Lovecraft (2011); El invitado de Drácula y otros relatos extraños y macabros, de B. Stoker (2012).

A pesar de que ha realizado todo tipo de trabajos de traducción, por ejemplo, vinculados a organismos internacionales o en el ámbito de la literatura infantil y juvenil ―recibió en 1991 el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil a la Mejor Labor de Traducción (1978-1992) por Los perros de la Mórrigan, de Pat O’Shea (Siruela, 1990) ha sido sobre todo su labor de difusor de la literatura fantástica la que le ha permitido obtener el Premio Nacional a la Obra de un Traductor en 2001.

 

Bibliografía

Áurea Fernández Rodríguez, «El Premio Nacional a la Obra de un Traductor y el perfil de los premiados», Transfer 12 (2017), 29–55.

 

Áurea Fernández R.