Hipócrates

Hipócrates (Cos, ca. 460 a. C.–Larisa, entre 375 y 351 a. C.)

Médico griego, conocido también como Hipócrates de Cos por su lugar de nacimiento en esa isla del Egeo; es considerado tradicionalmente el padre de la medicina. Su biografía aúna escasos datos históricos ciertos y abundantes anécdotas legendarias. Ya en la Antigüedad se le atribuyeron unas sesenta obras de carácter médico y variada índole que incluyen intercambios de correspondencia escrita en forma de cartas, discursos, prescripciones sobre conducta médica, aforismos, catálogos de enfermedades, historias clínicas, obras teóricas, otras de carácter más general, etc. Estos escritos, atribuibles más a su escuela que a él mismo, reciben la denominación genérica de corpus hippocraticum o colección hipocrática. Su cronología, asimismo variada, abarca desde el siglo V a. C. hasta los siglos II o III d. C. No obstante, el grueso del corpus se sitúa en el siglo IV a. C. Son variadas, por tanto, la cronología, la autoría, que desconocemos en su mayor parte, y los géneros literarios cultivados en el corpus. Su proyección en la historia de la medicina y de la ciencia universal es de enormes proporciones.

La introducción en España del pensamiento hipocrático de forma relevante comienza en las primeras décadas del siglo XVI con las traducciones latinas de los Aforismos y el Pronóstico, publicadas por Bernardino de Laredo (Madrid, 1522 y 1527, respectivamente). Siguieron otras muchas traducciones y comentarios latinos en esta época, según la costumbre en los siglos XVI y XVII de ofrecer el texto griego en versión latina, con las únicas excepciones al castellano de la Summa y examen de Chirurgia de Antonio Pérez (Madrid, 1568), que incluye los aforismos de tipo quirúrgico, una Cirugia Universal de Juan Fragoso (Madrid, 1586), con versión latina y comentario castellano de los aforismos quirúrgicos, y una Traducción de los aforismos de Hipócrates en lengua castellana, obra de Alonso Manuel Sedeño de Mesa (Madrid, 1699). En la época de la Ilustración, junto a nombres como los de Pascual Francisco Virrey y Mange, Antonio Godínez de la Paz, José Oyanarte y Joaquín Serrano Manzano, destaca Andrés Piquer y Arrufat, editor entre 1757 y 1770 (Valencia, J. Ibarra), en tres volúmenes, de una excelente versión comentada de diversos textos del corpus (con el Pronóstico y parte de Epidemias), traducida al francés por Jean–Baptiste Laborie (Montpellier, 1822).

En la primera mitad del XIX siguieron editándose fundamentalmente los Aforismos y, en menor medida, el Pronóstico toda vez que, pese a su antigüedad, continuaban utilizándose como libros de texto en las facultades de medicina, actitud que marca en este siglo la desconexión científica con Europa. Destacan, entre otras, las versiones de los Aforismos de Manuel Casal y Aguado (que utilizó el seudónimo Lucas Alemán), en verso (M., Repullés, 1818), de Ignacio Montes (Salamanca, V. Blanco, 1827–1828) y de Tomás García Suelto (Valencia, Cabrerizo, 1830), así como la edición conjunta de los Aforismos y el Pronóstico de D. C. Bosch y Canals (Valencia, B. Monfort, 1843), los Aforismos y pronósticos, ordenados metódicamente bajo un nuevo sistema de José Arce y Luque (M., Gómez Fuentenebro, 1847). Una versión del Pronóstico se debe a Juan Rivier y Juan Montilla (Cádiz, Revista Médica, 1841), y Ricardo López Arcilla (M., V. de Lalama, 1843) hizo una traducción versificada del mismo tratado. Empezó a difundirse asimismo el Tratado de los ayres, aguas y lugares de Francisco Bonafón (M., Imprenta Calle de la Greda, 1808), que conoció a finales de siglo otra versión de la mano de Donaciano Martínez Vélez (en la Revista iberoamericana de ciencias médicas de 1899).

A partir de la monumental obra de Émile Littré, que editó y tradujo todo el corpus al francés, apareció en España la Colección completa de las obras del grande Hipócrates, a cargo de Tomás Santero y Ramón Esteban Ferrando, publicada en Madrid entre 1842 y 1844. Pese a que los autores afirmen lo contrario, se trata de una simple traducción del francés, realizada, además, con poco sentido crítico. De los diez o doce volúmenes proyectados sólo pudieron concluirse cuatro. Epígono en España de la secular doctrina del hipocratismo fue el doctor José de Letamendi, a quien se debe la transcripción y comentario de los textos deontológicos del corpus en su Curso de Clínica general (M., Sucesores de Cuesta, 1894). A partir de ese momento se impuso ya el tratamiento del corpus como un clásico, no como autoridad médica vigente, para cuyo estudio resultaba fundamental la metodología combinada de la filología y la historia. Donaciano Martínez Vélez es el mejor exponente en España, a quien se debe la citada traducción de De los aires, aguas y lugares y de otros cinco importantes tratados: De las heridas en la cabeza, Acerca de la antigua medicina, Acerca de la dieta en las enfermedades agudas, Del pronóstico y El juramento, aparecidos entre 1899 y 1900 en la Revista Iberoamericana de Ciencias Médicas del doctor Federico Rubio, tras cuya muerte en 1902 siguió una etapa de declive general en los estudios hipocráticos que tocó fin con la figura de Pedro Laín Entralgo.

A José Alsina se debe también buena parte del resurgimiento de los estudios y de las traducciones hipocráticas, tanto al castellano (La medicina hipocrática; M., CSIC, 1976) como, sobre todo, al catalán, con varias versiones publicadas por la Fundació Bernat Metge de Barcelona (1972, 1976, 1983), en la que también ha aparecido el volumen preparado por Darío López (2001). En los últimos años parece haber surgido un renovado interés por el corpus, que se ha materializado en la publicación de diversas traducciones parciales, como las de Raimundo Sensmingler de los Aforismos (México, Premiá, 1977), Conrado Eggers de De la medicina antigua (México, UNAM, 1991), M.ª del Águila Hermosín Bono, Tratados hipocráticos (M., Alianza, 1996) –contiene una selección de algunos de los más significativos de estos textos: el Juramento, los Aforismos, Sobre el arte, Sobre el médico y los Preceptos–, Pedro Mata Fontanet, Aforismos (Rubí, Obelisco, 2002), o Francisco Gijón, Juramento, Aforismos, Sentencias y Casos Clínicos (Alicante, Ediciones RG, 2017). También se ha emprendido la reedición de versiones anteriores, como las de Sedeño de Mesa (ed. facsimilar, Cuenca, U. de Castilla–La Mancha, 2003) y Casal y Aguado (B., Alta Fulla, 1986); así como diversas versiones del Juramento, entre las que destacan la de Dolores Lara Nava (B., Planeta DeAgostini, 1995; Iruña, Liber, 2005). Finalmente, entre 1983 y 2003 apareció una traducción completa en ocho volúmenes en la «Biblioteca Clásica Gredos», de Madrid. Se trata de una versión realizada por numerosos especialistas, moderna y rigurosa en la mayor parte de los casos, bien anotada, muy cuidada y la primera de estas características en la historia de los estudios hipocráticos en España. Han intervenido, con trabajos de edición y traducción, Assela Alamillo, Beatriz Cabellos, Jorge Cano, Alicia Esteban, Carlos García Gual, Elsa García Novo, M.ª Dolores Lara, Juan Antonio López Férez, José M.ª Lucas, Ignacio Rodríguez Alfageme, M.ª Eugenia Rodríguez Blanco, Lourdes Sanz Mingote, Helena Torres y Jesús de la Villa. De las cartas, una colección de escritos claramente pseudoepígrafos, no se dispone aún de traducción al español.

 

Bibliografía

Luis García Ballester, «Un Hipócrates olvidado: las traducciones castellanas de Donaciano Martínez Vélez (fl. 1900)», Cronos. Cuadernos Valencianos de Historia de la Medicina y de la Ciencia 3:1 (2000), 13–45.

Luis Granjel, «Traducciones castellanas de Hipócrates» en VV. AA., Homenaje a Antonio Tovar, Madrid, Gredos, 1972, 169–176.

 

Mikel Labiano