Hebrea, Literatura

Hebrea, Literatura

La literatura hebrea moderna tiene sus orígenes a mediados del siglo XVIII en las obras de los escritores de la Haskalá (Ilustración hebrea) que optaron por utilizar la lengua de la Biblia en todos los géneros en la Europa central, creando unos centros literarios hebreos que irían paulatinamente desplazándose hacia el este (su último gran centro a principios del siglo XX fue el de Odessa) hasta convertirse en uno solo en la Palestina de los años 30. José M.ª Millás Vallicrosa fue pionero en España en acercar a los lectores españoles la literatura hebrea moderna, en 1953, con su libro Poesía hebraica postbíblica (B., Janés), en el que tradujo a los poetas Uri Zvi Grinberg (1894–1981), Abraham Shlonsky (1900–1973) y Leah Goldberg (1911–1970), entre otros. Siguió sus pasos, en 1960, David Gonzalo Maeso con su Manual de la historia de la literatura hebrea (M., Gredos). Una contribución de peso fue también la Antología de poesía hebrea moderna (M., Aguilar, 1970) del P. Ramón Díaz, que fue premio Nacional de Traducción en 1970.

Asimismo, en los años 80 Fernando Díaz Esteban y Gregorio del Olmo promovieron el estudio y la traducción de esta literatura dirigiendo varios trabajos académicos sobre autores modernos, como los poetas Raquel Bluvstein (1890–1931) y Saúl Tchernichovsky (1875–1943). Con anterioridad, sin embargo, Teresa Martínez Sáiz había iniciado a principios de los años 70 su docencia de literatura hebrea moderna y contemporánea, labor que continuó desarrollando hasta los años 90 junto a la de la traducción de numerosos autores hebreos, entre los que destacan Amos Oz, A. B. Yehoshua (1936), Amalia Kahana–Carmon (1932) y Dalia Ravikovitch (1936–2005).

Sin embargo, hasta mediados de los años 80 no empezaron a consolidarse los estudios universitarios de literatura hebrea moderna y contemporánea; de hecho, las profesoras que han tenido una mayor dedicación a esta disciplina, M.ª Encarnación Varela, Ana M.ª Bejarano y Raquel García Lozano, son también activas traductoras literarias del hebreo al castellano, junto con Sonia de Pedro, Ariel Schiller y Roser Lluch. Esta última lo es también al catalán, condición que comparte con Jordi Font y con Eulàlia Sariola (más dedicada a la excelente literatura hebrea infantil y juvenil). El grupo de los traductores al catalán lo completan el poeta Manuel Forcano, traductor de Yehudá Amijai (1924–2000), Pinjás Sadé (1929–1994), Roni Someck (1951) y Amos Oz, y Eduard Feliu, el primero en publicar una traducción al catalán de la literatura hebrea: la novela de Amos Oz El meu Mikhael (B., Proa, 1973). Al gallego solamente ha sido traducida, hasta la fecha, una obra directamente del hebreo, O condutor de autobús que quería ser Deus (Cangas do Morrazo, Rinoceronte, 2006) de Etgar Keret (1967), versión llevada a cabo por Moncho Iglesias. Al euskera no existe todavía ninguna traducción literaria directa del hebreo.

El autor más traducido hasta el momento es, sin duda, Amos Oz (premio Príncipe de Asturias de las Letras 2007). Menor ha sido la presencia de Shmuel Yosef Agnon (1888–1970), a pesar de haber recibido el premio Nobel de Literatura en 1966: se han traducido varias obras como Ayer y anteayer… (B., Plaza & Janés, 1969) por Etty Elkin y Cuentistas israelíes (Jerusalén, La Semana, 1977) por E. Elkin y Esther Gilon. Otros autores, sobre todo novelistas, que han sido traducidos son Aharon Appelfeld (1932–2018), de quien Raquel García Lozano vertió Flores de sombra (B., Galaxia Gutenberg, 2012);

Yoram Kaniuk (1930–2013), con obras de la misma traductora como El hombre perro (2007) y 1948 (2012), ambas editadas por Libros del Asteroide (Barcelona); Batya Gur (1947–2005), que cuenta con varias traducciones, editadas por Siruela (Madrid), entre ellas Espiando a un amigo (2001; reed. 2010) por Sonia de Pedro. Junto a estos hay que mencionar a Natan Yonatan (1923–2004), de quien se ha publicado la antología poética Apostar al tiempo (M., Visor, 2008), obra de Ariel Schiller.

También está presente en la edición española A. B. Yehoshua (1936), de quien Anagrama publicó Una mujer en Jerusalén (2008), traducida por S. de Pedro, y Duomo (Barcelona) El cantar del fuego (2012) por A. M.ª Bejarano y El amante (2013) por T. Martínez Sáiz. Son también las traducciones de la obra de David Grossman (1954), entre ellas Llévame contigo (B., Seix Barral, 2002; reed. 2010) y Delirio (B., Lumen, 2012) por A. M.ª Bejarano, La sonrisa del cordero (B., Tusquets, 1995; reed. 2012) por M. Forcano y La princesa del Sol (M., Sexto Piso, 2016) por Rosa Méndez; también han aparecido varias versiones al catalán, como Les històries de l’Itamar (B., Cruïlla, 2003) por E. Sariola y Escriure en la foscor (B., Edicions 62, 2010) por R. Lluch.

El ya mencionado Etgar Keret ha sido publicado en castellano sobre todo por Siruela. Entre las novelas más recientes se hallan De repente llaman a la puerta (2013) y Un libro largo de cuentos cortos (2016), ambas vertidas por A. M.ª Bejarano, traductora a quien también se debe Las ruinas del amor (Galaxia Gutenberg, 2010) de Tsruyá Shalev (1959). De Meir Shalev (1948) puede citarse El chico de las palomas (B., Ático de los Libros, 2011), obra de M.ª Dolores Ábalos, Zulema Couso y Raúl Martínez Hersch; mientras que de Nir Baram (1976) se publicó en 2013 la misma obra en versión castellana (Las buenas personas, M., Alfaguara) por A. M.ª Bejarano y catalana (La bona gent, B., Empúries) por E. Sariola. Conviene asimismo mencionar a dos novelistas árabes israelíes que escriben en hebreo: Anton Shammas (1950), autor de Arabescos (M., Mondadori, 1988) traducido por Isabel Cardona, y Sayed Kashua (1975), cuyos Árabes danzantes (Salamanca, Tropismos, 2006) tradujo A. M.ª Bejarano.

Mientras que durante los tres decenios que van de 1950 a 1980 la media de publicaciones de la literatura hebrea traducidas al castellano es de un libro cada dos años, desde 1980 hasta el año 2000 la media es de cuatro libros al año con cotas de catorce obras en 1994 y diez en 1998, y a partir de 2001 la media pasa a once obras al año, prueba del creciente interés del mundo editorial y del público lector por la literatura hebrea actual. Estos datos los revela el Institute for the Translation of Hebrew Literature, de Ramat Gan (Israel), que, fundado en 1962 y dirigido desde 1966 por Nilli Cohen, representa a la mayoría de los autores hebreos, gestiona el proceso de traducción, publica la revista Modern Hebrew Literature y tiene una página web con excelentes catálogos y datos. Otra institución que promueve en España la traducción del hebreo al castellano es la Escuela de Traductores de Toledo (Universidad de Castilla–La Mancha), centro dedicado, sobre todo, a la formación de traductores del árabe y del hebreo. También la Embajada de Israel en España hace las veces de representante de su literatura por medio del Departamento de Prensa y Cultura.

La editorial Riopiedras (fundada en Barcelona en 1976 y dirigida por Rafael Vázquez) ha sido uno de los baluartes de la literatura hebrea en España y a ella le corresponde, asimismo, el mérito de haber editado en el año 1995 el Diccionario hebreo–español (bíblico, rabínico, medieval y moderno), elaborado por Judit Targarona, el primer diccionario filológico hebreo–español; por ello los traductores han tenido que trabajar, hasta fecha tan reciente, sirviéndose del útil, aunque limitado, diccionario de Arieh Comay y Dov Yarden (Completo diccionario hebreo–español, 1974) o de diccionarios de terceras lenguas. Por otro lado, no existe diccionario hebreo–gallego alguno ni hebreo–euskera, aunque sí el hebreo–catalán Diccionari Girona (Girona, Universitat de Girona, 2007), obra de Eduard Feliu y Joan Ferrer.

También merece especial mención Alicia Ramos González por ser la traductora de El amor de Sión de Abraham Mapu (1808–1868), la primera novela hebrea (publicada en 1853 en Vilna), en el volumen Génesis de la novela hebrea moderna: Ahavat Sion. Traducción y estudio (Granada, U. de Granada, 1996). Otros traductores esporádicos de literatura hebrea son Jimena García, Noemí París, Manuela Mata Amaro y María Pérez Valverde. Traducciones dispersas pueden encontrarse asimismo en revistas científicas, como Sefarad (M., CSIC), Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos (Universidad de Granada) y el Anuari de Filologia (Universitat de Barcelona), así como en la revista literaria Raíces (M., Sefarad Editores).

 

Bibliografía

Ana M.ª Bejarano Escanilla, «Literatura hebrea moderna: panorámica», Anuari de Filologia 16:3 (1993), 105–113.

Fernando Díaz Esteban, «La más nueva y la más antigua literatura», Patio de Letras/La Rosa als Llavis 3 (1983), 100–107.

Beatriz González González, «Panorámica de la traducción de la lengua hebrea en España (1986–2011)» en A. Agud (ed.), Séptimo centenario de los estudios orientales en Salamanca, Salamanca, Universidad de Salamanca, 2012, 383–392.

Beatriz González González, «Panorámica comparativa de la traducción de la literatura infantil y juvenil hebrea en España e Italia (1995–2011)», AILIJ–Anuario de Investigación en Literatura Infantil y Juvenil 11 (2013), 71–80.

Uriel Macías Kapón, Guía española de bibliografía judaica, Barcelona, Riopiedras, 1992.

Myriam Nahón, «Besar a la novia a través del velo», Leer (El magazine literario) 18 (2000), 67–69 y 73–77.

M.ª Encarnación Varela, Antología de la literatura hebrea contemporánea, Barcelona, Octaedro, 1992.

M.ª Encarnación Varela, «Cincuenta años de la literatura hebrea moderna en España», Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos 50 (2001), 221–246.

 

Ana M.ª Bejarano Escanilla

[Actualización por Francisco Lafarga]