Quevedo 1635

Francisco de Quevedo y Villegas: prólogo a Epicteto y Phocílides en español con consonantes. Con el origen de los Estoicos, y su defensa contra Plutarco, y la defensa de Epicuro contra la común opinión (Madrid, 1635).

Fuente: Nora Catelli & Marietta Gargatagli, El tabaco que fumaba Plinio. Escenas de la traducción en España y América: relatos, leyes y reflexiones sobre los otros, Barcelona, Ediciones del Serbal, 1998, 253-255.

 

[253] Con deseo de acertar en leccion tan importante, y con el recato de quien trata joyas, he visto el original griego, la version latina, la francesa, la italiana que acompañó el Manual con el comento de Simplicio, la que en castellano hizo el Maestro Francisco Sanchez de las Brozas, con argumentos y notas; la última que hizo el Maestro Gonzalo Correas, que en la division de los capítulos sigue á Simplicio, que numera 79, empero el Maestro Sanchez, cuya division, sigo incluyó los 19 y  numeró  solos 60 capítulos, á mi parecer con buena advertencia.

El Maestro Correas blasona haber ordenado y enmendado muchos lugares en el original griego, que no reconoció Sanchez; en algunos se justifica, en otros se atribuye la razon que no tiene. En esto remito el juicio del lector á lo que le informarán las dos versiones: hallará más rigurosa y ménos apacible la de Correas, y la de Sanchez docta y suave, y rigorosa en lo importante, no en lo impertinente. En qué manera he usado de la inteligencia de todas estas versiones, conocerá quien atendiese á la disposicion de la mia. Hícela en versos de consonantes, porque el ritmo y la armonía sea golosina á la voluntad y facilidad á la memoria. Atrevíme á mudar dos capítulos, que en el texto griego son el 74 y el 75, haciendo éste el 78, que es el penúltimo, y el 74 el 79, que es el último; y fuera culpa si en el órden de los capítulos no hubieran arbitrado otros, no con más razon. A esto me movió ver que el capítulo que en todos es postrero, no puede serlo por lo que trata, y por no ser capítulo, sino tercera parte de otro, pues literalmente dice así: Ayya ato teitou. Sed et tertium illud. En que se ve es oración pendiente, y que supone primero y segundo. Sanchez y Correas reconocieron dificultad en decir sin otra cosa antecedente, más lo tercero: y así ninguno tradujo tercero. Correas tradujo: Al fin ó Kriton. Sanchez, huyendo, tradujo: Decia Sócrates, ó Kriton; y aunque le acusa Correas que esta palabra Sócrates decía, no está en el texto, lo que es verdad, no se puede negar que la dijo Sócrates, y es comento necesario en dos palabras. El frances tradujo el texto literalmente: adjoustons ce troisièsme è dernier poinct. Y reconociendo la dificultad declaró la palabra tercero, por último, cuando dijo: ajustemos este tercero y postrero punto. Yo, este capítulo en mi version le paso al 58, y forzosamente en razon y método juzgo por penúltimo el que dice:

Dime, pues, ¿hasta cuando te detienes?

Despreciando al espiritu sus bienes,

En valerte de avisos tan preciosos.

Pues cuatro versos más abajo dice en este capítulo Epicteto estas palabras:

Ya recibiste los preceptos todos.

[254] De que se convence con evidencia que ya habia dádole los preceptos, y que este capítulo es exhortacion á que no difiera el usar de ellos: y por la misma razon es último, sin duda ni respuesta, el que yo hago último, pues manda que se guarden estos preceptos como leyes, que sin delito no se pueden violar. Y por si alguno no se desagradáre de esta advertencia, digo (puede ser que merezca aprobacion de los doctos) que este capítulo, que hasta mi version era último, y evidentemente se ve que está truncado de otro capítulo, pues empieza diciendo: sed et tertium illud ó Crito; que entero es la postrera y tercera cláusula del capítulo 77, que dice así: In quovis incepto, haec optanda sunt: duc, me ó Jupiter, et tu Fatum eo quo sum á vobis destinatus, sequar enim alacriter? 2. Quod si noluero, et improbus ero, et sequar nihilominus. 3. Sed et tertium illud, ó Crito, ledere veronon possunt. El capítulo dice en plural: Estas cosas se han de desear. La primera es: Joue me guie, y tu hado adonde está destinado por vosotros. La segunda: Mas si no quisiere y fuere malo, seguiré con todo eso. La tercera que se nombra así: Es más lo tercero ó Crito, si á los Dioses les parece, así se haga. Todo trata de resignarse en Dios, y de ser encaminado por él: pues si Dios quisiere no se puede rehusar; y segun esta disposicion este capítulo que buscaba su principio, acaba el que hasta ahora buscaba su fin, y las dos partes hallaron la tercera, y la tercera las dos, y quien se agradáre leerá juntos estos dos capítulos, que son en mi version el 56 y el 58, de esta manera literales:

En cuanto sucediere,

Esto se ha de pedir y desearse,

Por quien pretende al bien encaminarse.

Lo 1.° Guíame, Señor Dios, guíeme el hado,

A lo que habeis entrambos decretado,

Y si razon me adiestra,

Siempre mi voluntad será la vuestra.

Lo 2.° Y cuado fuere en algo inobediente,

Y rehusáre yo como indiscreto

Seguir los Mandamientos y el Precepto,

En tan santa carrera,

Le seguiré forzado aunque no quiera.

Lo 3.° Mas lo tercero, ó Crito,

Como los Dioses quieren, así sea.

Bien me pueden quitar á mi la vida

Hoy Anito, y Melito,

Mas no pueden dañarme ni ofenderme,

Porque la muerte puede llevar palma

Del cuerpo y de la vida, no del alma.

En mi version seguí la mente y disposicion de Sanchez, y reservé esta enmienda para quien aprobáre este reparo mio. Imprimióse en Duaco el año de 1682, el texto [255] latino de Epicteto con nueva version francesa, que hizo por el original griego Pierre de Bouflers, bien ajustada y dispuesta, con más suavidad que la primera, que anda con el tratado, que se intitula Doctrina de los estoicos. Traduce con la division del texto latino el capítulo que todos numeran último, con palabras añadidas al texto; empero de la misma suerte, dice así: Ce troisièsme precepte me plait aussi grandement, ó Criton mon ami, etc. Y para que se vea he reverenciado el juicio de tan grandes hombres, procuraré disculpar esta palabra, tercero, con un lugar de Catulo, Carmen nuptiale 70, que empieza: Vesper adest.

Virginitas non tota tua est, ex parte parentum est:

Tertia pars patri data, pars data tertia matri,

Tercia sola tua est.

Aquí se ve un todo dividido, y se lee tercera parte, sin mencion de primera, ni segunda. Es verdad que Catulo, á mi entender, para mostrar que eran partes iguales las del padre y la madre y la hija, las llamó terceras todas tres, y señaló la primera, nombrando primera la tercera parte del padre, y segunda la tercera de la madre, y tercera la tercera de la hija. Esto escribí para defender de alguna manera como supe la opinión que no sigo:

Omnia suspensus profero, nihil superbus assero.

San Jerónimo, en el capítulo II sobre Isaías: Stoici vita et moribus cum christiana disciplina haud parum concordabant.