Byron, George Gordon

Byron, George Gordon (Londres, 1788–Missolonghi, 1824)

Escritor inglés. Heredero en 1798 del título nobiliario de un tío abuelo, cursó estudios en el Trinity College de Cambridge; durante su estancia en ese centro ya publicó sus dos primeras obras, Poems on Various Occasions y Hours of Idleness (1807). En parte como respuesta a la negativa recepción de esas colecciones líricas escribió English Bards and Scotch Reviewers (1809), donde ataca a Southey, Coleridge, Wordsworth y Scott. En ese mismo año hizo su primer viaje por el Mediterráneo, con visitas a Portugal, España y la costa oriental. De vuelta a Inglaterra redactó su Hints of Horace (1811) y los dos primeros cantos de Childe Harold’s Pilgrimage (1812), que inmediatamente lo lanzaron a la fama. En los años que median hasta su abandono de Inglaterra (1816), después de su divorcio de Annabella Milbanke, escribió algunos de sus relatos más conocidos: The Giaour, The Bride of Abydos, The Corsair, Lara, The Siege of Corynth. Durante su estancia en Suiza en 1817, donde se reunió con los Shelley, completó The Prisoner of Chillon y el tercer canto de Childe Harold. Ya en Italia redactó Manfred (drama en verso, 1817), el cuarto canto de Childe Harold (1818) y en 1819, el año en que conoció a la condesa Guiccioli, Mazeppa y los primeros cantos de Don Juan. Directamente inspiradas en episodios de la historia de Italia son sus tragedias Marino Faliero y The Two Foscari (ambas de 1821). A partir de ese momento dedicó toda su energía a la causa de la independencia griega del dominio otomano: todavía tuvo tiempo para completar, entre otras cosas, un cuento en verso, The Island, la tragedia Werner y otro fragmento de Don Juan antes de su muerte. Falleció en Grecia, cuando se aprestaba a tomar parte en un ataque a la flota turca. Lord Byron, como ningún otro autor romántico, supo encarnar la figura del héroe, para algunos maldito, para otros casi mítico, en un todo que hace difícil separar la ficción de la realidad y al hombre del autor.

De la fuerza de la imagen de Byron nos da buen ejemplo el hecho de que, probablemente, la primera obra que apareció en España traducida es un texto que él nunca escribió: El vampiro. Novela atribuida a Lord Byron (B., Narciso Oliva, 1824), que volvió a publicarse en Madrid (1843) bajo el título El vampiro o la sangre de las víctimas, en realidad obra de John William Polidori, escrita tras el verano pasado en Suiza con Mary y Percy B. Shelley.

Un clásico de Byron en castellano por su temprana recepción y las numerosas ediciones que ha conocido es El corsario: la primera apareció en 1832 (Valencia, Cabrerizo); existe otra edición valenciana, relativamente temprana (1863), firmada esta vez por el poeta Vicente W. Querol y por su estrecho colaborador Teodoro Llorente. Sin duda, la enorme difusión de El corsario en castellano se debe, en no poca medida, al volumen que encabeza, junto con otros tres relatos (Lara, El sitio de Corinto y Mazeppa) en la colección «Austral» de Espasa–Calpe (Madrid). Esta editorial ha publicado por lo menos una docena de ediciones de este volumen hasta el momento. Y en fecha tan cercana como 2003 volvió a apostar por ella en su nueva colección «Selecciones Austral», también reeditada ese mismo año por Planeta en Barcelona. En 1974 la editorial había publicado en Barcelona otra versión castellana de El corsario (en un volumen en el que se incluye Lara), firmada por Mauro Armiño.

Lara había sido publicada en castellano en fecha muy temprana (1828) por la Librería Americana de París. Mazeppa fue asimismo traducida con bastante rapidez: en 1841 apareció en Barcelona una versión publicada por J. Mayol y Cía. La editorial Libra (Madrid) lanzó una edición de El corsario que, junto con Las peregrinaciones de Childe Harold, conoció media docena más de impresiones en tres sellos editoriales distintos (M., Promociones y Ediciones, Club Internacional del Libro y SAPE), de las cuales la más reciente es de 2006. En 1998 Esteban Pujals, quizás el estudioso más destacado de Byron en España, publicó una nueva versión castellana de Mazeppa en Visor (Madrid). Otros relatos no conocieron la misma fortuna: La desposada de Abydos tuvo una acogida relativamente temprana (1854) en versión de Joaquín Fiol (Palma, P. J. Gelabert); existe una segunda traducción de 1885 (M., Pérez Dubrull), obra de José Núñez de Arce (con prólogo de Cánovas del Castillo), en un volumen que incluía otras dos composiciones (Parisina y El infiel), para no volver a imprimirse hasta 1961 en un volumen traducido por Juan G. de Luaces (B., Plaza & Janés) y, que conste, nunca más desde entonces. En ese mismo volumen Luaces incluyó su versión de El prisionero de Chillón, junto con Las lamentaciones de Tasso (dos relatos poco difundidos en castellano), así como las producciones dramáticas Caín y Manfredo. Ambas ya habían sido traducidas: de 1873 es Caín. Misterios del Antiguo Testamento (M., S. de Landáburu).

Más destacable es la historia de Manfred en España: en 1861 apareció en Madrid (A. Vicente) una traducción en verso de José Alcalá Galiano, la cual presenta una «Advertencia» suya y un «Prólogo» de su abuelo, el político y escritor Antonio Alcalá Galiano. Esta traducción volvió a publicarse en 1886, junto a las de Caín y Sardanápalo, en un volumen titulado Poemas dramáticos de lord Byron (Impr. de A. Pérez Dubrull), en el cual se incluyó una «carta a Menéndez Pelayo», firmada por José Alcalá Galiano, y una «carta a José Alcalá Galiano», firmada por Menéndez Pelayo, con comentarios de interés sobre la traducción. De Sardanápalo existía una versión castellana de 1847 (M., S. Rojo). En 1878 fue Ángel R. Chaves el nuevo traductor de otra versión de Manfredo, editada por Eduardo Martínez (Madrid). Existe una última versión, muy cuidada, realizada por Javier Quinteros Cortés en 2004 (Almería, U. de Almería), que viene a reafirmar a Manfred como la obra dramática de Byron con mayor difusión en España. Para cerrar esta breve relación de traducciones de textos teatrales hay que citar la traducción de Los dos Foscari que se publicó en los años 30 (M., L. Rubio) del pasado siglo como parte de una edición de las Obras completas de Byron.

De Las peregrinaciones de Childe Harold se hizo una edición castellana en 1879 en Santiago (Gaceta de Galicia), aunque la precedió la de M. de la Peña, publicada en Nueva York en 1864 (La Crónica). No aparecen ediciones exentas de esta obra con posterioridad a las citadas, salvo el tomo primero de las Obras completas que publicó L. Rubio en Barcelona (1931–1932) y la que editó S. A. de Promoción y Ediciones de Madrid, que ha conocido múltiples reimpresiones, la última en 2006 (Las peregrinaciones de Childe Harold). Sí se recogen múltiples ediciones en colecciones (además de aquellas en que aparece emparejada con El corsario, como ya se ha comentado): entre ellas las mencionadas de Luaces bajo el título genérico de Obras (B., Plaza & Janés, 1961) o la que figura en el volumen de Obras escogidas que compiló Alberto Laurent para Edicomunicación (Barcelona, 1999).

Pero es, sin duda, Don Juan la obra byroniana con más versiones castellanas. Se publicó por primera vez en 1836 (Gerona, A. Oliva) aunque se trata de una reimpresión de la edición parisina de 1829 (Librería Americana). Bajo el título de Don Juan o el hijo de Doña Inés apareció en Madrid en 1843–1844 (Unión Comercial) y nuevamente, en traducción de F. Villalba, en 1876 (Leocadio López). En 1883 Juan Alonso del Real redactó su propia traducción junto con la de las Lamentaciones de Tasso (B., Nueva de San Francisco). Todas ellas conocieron reimpresiones en el siglo XIX y el primer tercio del XX. En el decenio de 1940 la editorial Mediterráneo (Madrid) dio a la luz una nueva versión, firmada por Antonio Espina, que se reimprimió en varias ocasiones. La versión que más difusión ha tenido en el último decenio del pasado siglo y en los años que llevamos del presente ha sido la elaborada por Pedro Ugalde, que han impreso distintos sellos editoriales, entre otros RBA (Barcelona) y Unidad Editorial (Madrid). Es, también, la que han adoptado Juan V. Martínez Luciano, M.ª José Coperías y Miguel Teruel para su edición en Cátedra (Madrid, 1994).

Entre las numerosas antologías o selecciones de su obra en castellano pueden citarse la que publicó María Alfaro en 1945, en versión bilingüe, bajo el título Poemas líricos (M., Ed. Hispánica), reeditada por Rialp (Madrid, 1950); la de José M.ª Martín Triana de 1985 para Visor (Madrid), titulada Poemas escogidos (Orbis, de Barcelona, la reimprimió en 1997 y Visor, en 2006); la de Joan Valera de 1989, editada en Palma (Prensa Universitaria) con el título Poemas de amor y odio; el tomito de Poemas, con introducción de Rafael Ginard de la Rosa publicado en 1999 por Edimat (Madrid), con reediciones en 2002 y 2005, ésta con introducción de Rocío Pizarro; o la selección de la poesía lírica de Byron (Poemas de amor. Love poems), en edición bilingüe, de José Ramón Blanco (Bilbao, Laga, 1994), que ha conocido varias reimpresiones.

Byron es, sin duda, el poeta romántico inglés con más amplia presencia en castellano, sin que haya decaído el interés del público lector por una u otra de sus obras, incluidas las que pudieran parecer menos conocidas, como es el caso de Diario de Cefalonia y otros escritos (M., Júcar, 1975; trad. de Cucha Salazar); Morir de pie, versión de Enrique Blanco Lázaro, con estudio preliminar de Luis Antonio de Villena y epílogo de Jorge Guillén (M., Felmar, 1978); Débil es la carne (B., Tusquets, 1999), selección de la correspondencia veneciana por Jaime Gil de Biedma y traducida por Eduardo Mendoza, o los Diarios, traducidos por Lorenzo Luengo (M., Alamut, 2008).

Son varias las obras de Byron que conocen nuevas traducciones en la segunda década del actual siglo: el teatro tiene un atractivo especial, como ponen de manifiesto dos versiones de Caín, ambas del 2011. Enrique López Castelló es el responsable de una edición bilingüe en Abada (Madrid) y José Luis Piquero González del de Caín: un misterio en La Isla de Siltolá (Sevilla). En ese mismo año 2011 López Castelló publica Manfred (Abada). Con prólogo de Fernando Olaya Pérez y traducidas, respectivamente, por Manuel Hiráldez y Marcial Busquets la editorial Esperpento (Madrid) lanza en 2015 Marino Faliero y Los dos Foscari. También se mantiene el interés por la trayectoria vital del poeta romántico por excelencia: Agustín Coletes Blanco es el editor y traductor del volumen Cartas y poesías mediterráneas: Península ibérica, Malta, Albania, Grecia y Turquía 1809–1811 (Oviedo, KRK, 2010). De reciente publicación son sus Diarios (B., Galaxia Gutenberg, 2018) por Lorenzo Luengo y el largo poema, escrito para satirizar a Robert Southey, La visión de juicio (B., Alba, 2018) por José C. Vales, además de una nueva versión de Don Juan (B., Penguin, 2024) por Andreu Jaume. En catalán se han publicado Manfred (Reus, s. n., 1905) por Miquel Ventura i Balanyà; Caín: un misteri (B., Quaderns Crema, 1997) y Don Joan (B., Columna, 1998) por Esteban Pujals.

 

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José Luis Chamosa